Etapas, criterios e instrumentos para la preparación
Reunir a la Iglesia para reflexionar comunitariamente sobre lo sucedido y compartir las maravillas obradas por el Señor es una práctica arraigada en la experiencia del regreso de la misión relatada en el Evangelio: después de ser enviados de dos en dos, «los setenta y dos regresaron llenos de alegría» (Lc 10,17), contando lo que el Señor había realizado por medio de ellos.
Posteriormente, la Iglesia apostólica también retomó esta misma práctica, como leemos en el libro de los Hechos de los Apóstoles: «Cuando llegamos a Jerusalén, los hermanos nos recibieron. Al día siguiente, Pablo fue con nosotros a ver a Santiago, junto con todos los ancianos. Después de saludarlos, comenzó a contarles con detalle lo que Dios había hecho entre los gentiles por medio de su ministerio» (Hch 21,17-19; cf. Hch 14,27 y 15,4.12).
En estas narraciones se inspira y fundamenta el proceso sinodal de los próximos años, que brindará la oportunidad de reunir al Pueblo de Dios, contemplar juntos la obra que Dios continúa realizando entre nosotros, compartir sus frutos y dar gracias. Las Iglesias así reunidas podrán experimentar el intercambio de dones, reviviendo otro dinamismo espiritual fundamental atestiguado por el Nuevo Testamento (cf. Rm 15,26-27), reafirmado por el Concilio (cf. LG 13 y 23; AG 38; PO 6, 7 y 10), y retomado con fuerza en el Documento Final (DF) del Sínodo 2021-2024 (cf. nn. 120-123). ...