De la escucha al acompañamiento: los jóvenes, el matrimonio y los primeros años de vida matrimonial

De la escucha al acompañamiento: los jóvenes, el matrimonio y los primeros años de vida matrimonial

 

Los días tercero y cuarto del Encuentro “A diez años de Amoris laetitia: anunciar el Evangelio con las familias hoy” (Vaticano, 7-14 de octubre de 2026)

 

Los días tercero y cuarto del Encuentro que reúne a los Jefes de las Iglesias Católicas Orientales y a los Presidentes de las Conferencias Episcopales estuvieron dedicados a dos temas estrechamente vinculados: el descubrimiento de la vocación al matrimonio entre los jóvenes y los primeros y decisivos años de la vida matrimonial.

 

Viernes 9 de octubre — Los jóvenes y el descubrimiento de la vocación al matrimonio

Al introducir la jornada, el cardenal Kevin Farrell, Prefecto del Dicasterio para los Laicos, la Familia y la Vida, no eludió los hechos: el número de matrimonios, tanto civiles como celebrados en la Iglesia, está disminuyendo en todo el mundo. Pero bajo las estadísticas planteó una pregunta más profunda, si Dios ha dejado quizá de hablar al corazón de los jóvenes, suscitando en ellos el deseo del matrimonio, invitando a la asamblea a buscar signos de esperanza y los espacios, las iniciativas y las personas capaces de abrir nuevos caminos hacia el matrimonio.

Mons. Timothy Costelloe, SDB, Arzobispo de Perth (Australia), recurriendo a su experiencia como obispo y educador, advirtió del riesgo de que hablar de “jóvenes” los trate como un grupo uniforme en lugar de como personas singulares: no hay, por tanto, respuestas fáciles ni soluciones institucionales simples. El camino sinodal, observó, tiene que ver menos con las estructuras que con un cambio en la cultura de la Iglesia, el “estilo” al que ha llamado el Papa León XIV: una cultura de implicación y de acompañamiento que llega a los jóvenes allí donde están, los respeta y los escucha uno por uno. Allí donde muchos dudan de que un compromiso para toda la vida sea siquiera posible, el testimonio de matrimonios estables, hecho visible y celebrado en las comunidades locales, se convierte en un signo poderoso; y la preparación al matrimonio, sugirió, se propone mejor como un ideal al que aspirar que como una lista de reglas.

Mons. Stephen Fernandes, Obispo auxiliar de Bombay (India), ofreció una lectura complementaria, partiendo de la convicción de que los jóvenes no han dejado de tener sed de amor: lo que se ha debilitado, para muchos, es la confianza en que el amor pueda perdurar. El desafío, sostuvo, no es preguntarse por qué los jóvenes no aceptan el matrimonio, sino qué buscan cuando hablan de amor, libertad, dignidad y de su futuro. La escucha, señaló, permite distinguir entre un rechazo del matrimonio y el temor de que un amor comprometido para toda la vida ya no sea posible, y la respuesta de la Iglesia debe mantener unidas verdad y misericordia. Tomando el relato de Emaús como paradigma, describió una Iglesia llamada a acercarse, a escuchar en profundidad, a iluminar la experiencia con el Evangelio y a ayudar a los jóvenes a discernir el siguiente paso fiel.

 

Sábado 10 de octubre — La vida matrimonial. Los primeros años de matrimonio: un tiempo decisivo

Al abrir la cuarta jornada, el cardenal Kevin Farrell recordó que, a pesar de décadas de esfuerzos por enriquecer la preparación al matrimonio, esto no siempre basta para ayudar a los recién casados a profundizar su amor conyugal o a afrontar las dificultades que surgen con el nacimiento de los hijos; tampoco un periodo de convivencia antes del matrimonio prepara necesariamente mejor a las parejas. La conversión pastoral de la Iglesia, afirmó, la llama a escuchar atentamente la experiencia vivida de los jóvenes matrimonios.

El cardenal José Cobo Cano, Arzobispo de Madrid, planteó una pregunta que precede a todo nuevo programa: ¿comprendemos de verdad, desde el inicio, la realidad de las parejas que queremos acompañar? La verdadera cuestión, sugirió, es si la pastoral está organizada en torno al acontecimiento que se va a celebrar, la boda, o en torno a los procesos humanos, creyentes y vocacionales que se despliegan a lo largo de toda la vida: antes del noviazgo, durante el noviazgo y en los primeros años, cuando las diferencias, los hijos y el cambio reorganizan todo. Aquí emerge una figura clave, los matrimonios que acompañan a otros matrimonios, no como expertos sino desde una experiencia vivida, discernida y compartida. En el corazón de su reflexión, una imagen que podría valer para toda la jornada: hay que construir un “nosotros” sin borrar el “yo” y el “tú”.

La prof.ª María Marcela Mazzini, Vicedecana de la Facultad de Teología de la Pontificia Universidad Católica Argentina (UCA), desarrolló precisamente ese tema, proponiendo leer los primeros años de matrimonio como una verdadera “mistagogia” del sacramento celebrado: lo que se recibe el día de la boda es real y eficaz, y sin embargo pide ser comprendido desde dentro y apropiado en la vida cotidiana. Nombró las tensiones ordinarias a través de las cuales las parejas aprenden su oficio, la comunicación y la regulación del conflicto, la organización de una vida común, los proyectos económicos y de vida, y la intimidad, que forman juntas un sistema en el que presión económica, sobrecarga, resentimiento y comunicación se alimentan mutuamente. El “nosotros” conyugal, recordó, no aparece automáticamente: una crisis no significa necesariamente que el vínculo haya desaparecido, sino a menudo que ha entrado en crisis una determinada forma de vivir el “nosotros”. Y si el vínculo es sacramental, la vida ordinaria se convierte en lugar teológico, en el perdón que cuesta, la conversación que recomienza, la ternura recuperada y el cuidado ofrecido.

En ambas jornadas, a las sesiones de la mañana siguieron los trabajos en grupos según el método de la Conversación en el Espíritu y, por la tarde, momentos de intercambio libre entre los participantes a partir de los informes de los relatores.

Al abrir la sesión del sábado, el cardenal Mario Grech invitó a la asamblea a rezar por todas las personas afectadas por el terremoto en Panamá y expresó sus mejores deseos al nuevo Decano del Colegio Cardenalicio, el cardenal filipino Luis Antonio Tagle. Concluida la cuarta jornada, el domingo ofrece a los participantes un tiempo de descanso, antes de que el Encuentro retome su camino a través de los temas que guiarán el discernimiento de los días venideros.

 

Todos los textos y fotos de la reunión están disponibles en varios idiomas en www.amorislaetitia.va

10 octubre 2026, 16:58