Instrucción sobre la celebración de las Asambleas Sinodales y sobre la actividad de la Secretaría General del Sínodo de los Obispos

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Instrucción sobre la celebración de las Asambleas Sinodales

y sobre la actividad de la Secretaría General del Sínodo de los Obispos

 

El 1° de octubre 2018 fue publicada la Instrucción sobre la celebración de las Asambleas Sinodales y sobre la actividad de la Secretaría General del Sínodo de los Obispos, en actuación al art. 26 de la nueva Constitución Apostólica de Papa Francisco Episcopalis communio (15 septiembre 2018).

Se trata de texto de carácter esencialmente aplicativo y, por este motivo, debe leerse en profunda unidad con el Documento pontificio del que se origina. Como la reciente Constitución apostólica toma el lugar del Motu Proprio Apostólica sollicitudo del San Pablo VI, la nueva Instrucción reemplaza al Ordo Synodi Episcoporum, que en el transcurso de casi cincuenta años ha conocido diferentes ediciones, hasta llegar a la última aprobada por Benedicto XVI en el 2006.

Una parte significativa de los artículos del anterior Ordo convergen en la Instrucción publicada el 1 de octubre, como señal de que la reestructuración del organismo sinodal, deseada por el Papa Francisco desde el principio de su pontificado, no es una ruptura con el pasado, sino que se cumple como signo de continuidad en el desarrollo.

Los artículos siguen un orden secuencial, como lo demuestran las dos partes de la Instrucción. La primera parte trata sobre los temas: el Romano Pontífice; los miembros o padres sinodales designados para los diferentes tipos de asamblea; la Secretaría General con sus Consejos; los encargos y los organismos durante las Asambleas de Sínodo, es decir, el Presidente Delegado, el Relator General, el Secretario Especial, la Comisión de Información, la Comisión para la redacción del Documento Final, las Comisiones de Estudio y la Comisión para las controversias. La segunda parte, por otro lado, trata sobre los procedimientos: es aquí, entre otras cosas, que se regula la discusión de los temas en las Congregaciones Generales y los Círculos Menores, y los métodos de votación en los Círculos, de la Comisión para la Redacción del Documento Final y de la Asamblea sinodal.

Sin embargo, no falta algunas novedades significativas, en línea con la amplia renovación sancionada por la Episcopalis communio, que a su vez ha incorporado y aclarado las innovaciones realmente introducidas en las Asambleas sinodales celebradas durante el pontificado del Papa Francisco.

Destaca en particular uno: la ampliación de la Secretaría General del Sínodo, debido a que el Consejo Ordinario desde ahora estará constituido por veintiún Obispos, dieciséis de los cuales elegidos por la Asamblea General Ordinaria. Entre estos últimos, un Obispo vendrá de las Iglesias católicas orientales y los otros quince de las Iglesias de rito latino según su procedencia geográfica: dos obispos representarán a América del Norte, tres de América Latina, tres de Europa, tres de África, tres a Asia y uno a Oceanía.

En actuación de la Episcopalis communio (Artículo 24, § 2), podrán ser elegidos solo los Obispos diocesanos, en el espíritu del Concilio Vaticano II, que pedía que, en ayuda al Papa, se estableciera un organismo central permanente compuesto de pastores responsables de las iglesias particulares. Junto a los miembros elegidos estará el Jefe del Dicasterio de la Curia Romana competente para el tema de la Asamblea Sinodal, una vez que este haya sido establecido por el Santo Padre, y otros cuatro miembros de nominación pontificia.

En conclusión, más allá de los aspectos individuales, lo que se debe destacar es la orientación general que, en línea con la Episcopalis communio, anima la Instrucción: todas las funciones y procedimientos están reglamentadas con el objetivo de facilitar lo más posible el debate e intercambio de opiniones entre los Padres sinodales, y así resaltar la riqueza de las voces de las Iglesias dispersas por toda la tierra. De esta manera, el Sínodo se configura a todos los efectos como una expresión peculiar del vínculo indisoluble que une a los Obispos entre sí y con el Papa en servicio al Pueblo de Dios.

 

El texto al momento está disponible solo en italiano en este link.